Vividor: (Jesús Zurita Peralta)


Conducía mi bongo rio arriba
afanoso por ir contracorriente.
Acostumbrado a mirar las nubes boca abajo
y reír cuando pasa el chiste…

Yo fui llevado por el impulso del destierro
a extrañarlo todo cuando nada tuve,
a llorar por las alegrías y ausentarme tristemente de la dicha,
a esperar y disfrutar mis tormentas y mis truenos
y reír y estar contento de mi mal tiempo…

Envidiar con sobriedad aquello que poseo,
una piel delgada y transparente,
un corazón expuesto y sin resguardos,
una flama ingenua y extinguida,
una contrariedad constante hecha despecho.

Yo conducía sin saber el rumbo
porque cuando quise ser pasajero,
fui circunstancial bonguero, rumbo al tropiezo
un baquiano distraído o desatento.

Yo fui una antorcha evanescente
que no alumbra ni señala ninguna senda
y solo queda el cauce de mi estela,
mis pies húmedos, mis manos tuertas,
mi rostro frio y el escaso cuerpo.

El desvelo de una vida desperdiciada a medio tiempo,
vividor entre la dicha de las carencias
y el éxtasis de la abundancia de torpezas.

En las suertes escondidas de mis noches
he sabido traspasar mis diarios laberintos
y salir ileso y salir vencido y seguir viviéndola!

Calabozo, 26 de diciembre de 2013.




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